14/4/17

El Lunfardo en el Tango

Por Eduardo A. Gargallone

Mucho ya se ha dicho y escrito sobre esta forma de comunicación que es el lunfardo, por lo que aquí solamente haré un par de consideraciones para poder situarnos en un tiempo y un espacio relativo a su inicio.

El 6 de octubre de 1876 y bajo la presidencia del Dr. Nicolás Avellaneda se sanciona en la República Argentina la Ley 817, denominada de Inmigración y Colonización, Ley que abriría las puertas a una marea humana proveniente del viejo continente y en especial de Italia. La magnitud de lo expuesto se fundamenta en el dato de que para 1887, Buenos Aires contaba con 432.000 habitantes, de los cuales 228.000 eran extranjeros y de ellos, 138.000 provenientes de Italia.

Con la llegada de los inmigrantes comienza a gestarse esta jerga que es utilizada en principio por los delincuentes para evitar así que se descubra el contenido de sus conversaciones y se lo comenzó a conocer como “el debute chamuyar canero” que viene a significar “el buen hablar de los que están presos”. En su formación, se suman las palabras provenientes mayoritariamente del italiano; del francés; del portugués y del gallego a las voces indígenas y africanas ya existentes en el Río de la Plata. El término “lunfardo” deriva de “lombardo” que en el dialecto romanesco significa “ladrón”. Autores como Gobello, Soler Cañas, Ferrer y Amaro Villanueva entre otros así lo avalan.

El primer compendio de voces lunfardas aparece en el diario “La Prensa” del día 6 de julio de 1878 bajo el título “El Dialecto de los Ladrones” siendo su autor anónimo.

El de abril de 1879, bajo el título de “Bocetos Policiales” el Sr. Benigno Lugones registra en el diario “La Nación” 54 voces a las que definió como el “caló de los ladrones”.

Dejando ya de lado el tema del lunfardo, conviene consignar que paralelamente a éste, se fue desarrollando en el Río de la Plata otra modalidad de comunicación que es el “vesre” (revés). Esta manera de hablar simplemente invierte las sílabas de la palabra original y se aplica tanto al lunfardo (nami= mina; camba= bacan; boncha= chabon) como al idioma cotidiano (gomia= amigo; feca= café; gotan=tango).

Establecidas las consideraciones antes menciona-das iremos de lleno al tema que en este artículo nos ocupa: el lunfardo en el tango.

El tango, esa expresión popular que (al igual que el lunfardo) es fruto de la mixtura de razas que se da en el Río de la Plata a partir de la segunda mitad del siglo XIX, no podía ser ajeno a esa realidad social y ya desde sus primeras letras comienza a poblarse de términos lunfardos.

Es intención de quien estás líneas escribe, ir presentando letras (ya sean tangos, milongas o poemas) que incluyan términos lunfardos, junto a un glosario que permitirá entenderlos.
 
Y vamos a comenzar con “El Ciruja” (Música: Ernesto de la Cruz-letra: Francisco Alfredo Marino) que es el tango con más palabras lunfas que ese haya escrito hasta la fecha.

El Ciruja
 
Como con bronca y junando
de rabo de ojo a un costado,
sus pasos ha encaminado
derecho pa’l arrabal.
Lo lleva el presentimiento
de que en aquel potrerito,
no existe ya el bulincito
que era su único ideal.

Recordaba aquellas horas de garufa,
Cuando minga de laburo se pasaba,
Meta punguia, al codillo escolaseaba
Y en los burros se ligaba un metejón;
Cuando no era tan junao por los tiras,
La lanceaba sin tener el manyamiento,
Una mina le solfeaba todo el vento
Y jugó con su pasión.

Era un mosaico diquero
que yugaba de quemera,
hija de una curandera,
mechera de profesión;
pero vivía engrupida
de un cafiolo vidalita
y le pasaba la guita
que le shacaba al matón.

Frente a frente, dando muestra de coraje,
los dos guapos se trenzaron en el bajo,
y el ciruja, que era listo para el tajo
al cafiolo le cobró caro su amor.
Hoy ya libre’e la gayola y sin la mina,
Campaneando un cacho’e sol en la vedera,
Piensa un rato en el amor de su quemera
y solloza en su dolor.
 
Diccionario Lunfardo

Ciruja: recolector informal de residuos, vagabun-do.
Bronca: rabia, enojo.
Junando: mirando.
Arrabal: suburbio
Potrerito: terreno baldío, descampado.
Bulincito: vivienda, pieza.
Garufa: Salida de juerga, parranda, diversión.
Minga: nada, sin.
Laburo: trabajo
Punguia: hurtar de los bolsillos ajenos.
Escolaseaba: jugaba a las cartas apostando dinero.
Burros: caballos de carrera
Ligaba: agarraba, pillaba (entre otras acepciones)
Metejón: capricho, enamoramiento
Junao: observado, conocido.
Tiras: policías
Lanceaba: hurtaba con los dedos.
Manyamiento: Revisión periódica que la policía hacia de los delincuentes conocidos para informa-ción de los nuevos agentes.
Mina: mujer
Solfeaba: hurtaba, sacaba.
Vento: dinero
Mosaico: mujer joven, muchacha.
Diquero: que llama la atención. También se utiliza para indicar ostentación.
Yugaba: trabajaba.
Quemera: persona que trabajaba en la quema de residuos.
Mechera: mujer que hurta prendas de vestir escondiéndolas entre las que lleva puestas.
Engrupida: engañada, creída.
Cafiolo: explotador de mujeres, proxeneta.
Vidalita: sin dinero, seco. También vividor
Guita: dinero.
Shacaba: hurtar, quitar.
Matón: hombre pendenciero.
Guapos: valientes, sin miedo al peligro.
Trenzaron: enfrentaron en pelea, agarraron.
Tajo: herida con arma blanca. En este caso “listo para el tajo” hace alusión a la .habilidad en el uso del cuchillo en la peleas cuerpo a cuerpo.
Gayola: cárcel, presidio.
Campaneando: mirando, observando.
Cacho: trozo, retazo, parte de algo.

Fuentes:
Archivo General de la Nación (Rep. Argentina)
I.N.D.E.C. (Instituto Nacional de Estadística y Censo, Rep. Argentina)
Obras de: José Gobello, Hnos. Bates, Soler Cañas, Horacio Ferrer y Amaro Villanueva.

(Original en Altango en Flores-N° 12 -Jul-Ago-Set 2011)

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