28/5/17

DÓNDE ESTARÁN… TRAVERSO, EL CORDOBÉS Y EL NOY… (1a. Parte)

Por Víctor Di Santo

La evocación del Buenos Aires de principios de siglo y la intención de rescatar algún personaje popular de la época, no ofrece otra alternativa que hurgar en las amarillentas páginas de los periódicos o en los polvorosos legajos de los archivos, donde yacen abandonados por el tiempo y el olvido.
 
Quienes no practican este método, por lo fatigoso del trabajo, caen en el lugar común del "refrito", dando como cierto lo contado por algún memorioso, quien, apelando a su vez a historias oídas, pergeñó la figura de un malevo, comentando hazañas, anécdotas y entreveros, en las que siempre desempeñó papel principal.

Estas riesgosas tradiciones orales llegan a nuestros días totalmente deformadas en su contexto y alteradas por el decurso de los años, sin otro aval que la honestidad de quien las cuenta.

Las memorias del tango, al igual que la mayoría de los motivos populares, padecen esta enfermedad desde sus mismas raíces. La información precisa, la fecha exacta y la cita documentada son consignadas en rarísimas excepciones, dando motivo a tratar el mismo tema por diversos autores sin determinar la exactitud o fidelidad de lo que se trata. Por lo expuesto nuestra pregunta es:

 -"Dónde estarán Traverso, el Cordobés y el Noy,
el Pardo Augusto, Flores y el morocho Aldao".

como los recuerda Cadícamo en el tango "El cantor de Buenos Aires", con música de Juan Carlos Cobián.

Antes de entrar en la nota que nos ocupa, nos plantearemos un interrogante: ¿El ser mencionados en una letra de tango los habilita a ser partícipes de la historia del mismo? ¿Cuál fue el mérito para tal prerrogativa? ¿Tener cartel de guapo fue crédito suficiente?

Los personajes evocados en esta nota, por su ambiente y medios de vida, eran hombres de la noche y habitués de cafés cantantes, cafetines cercanos a los prostíbulos o los kioscos de Palermo, donde el tango tenía predominio sobre los demás ritmos musicales de la época. La mayoría de los nombrados, a excepción de Traverso, estaban registrados en la comisaría de investigaciones como L. C. (ladrón conocido), retratados en la galería pública y fichados en Defraudaciones y Estafas.

Es de suponer que la mayoría de los nombrados han sido bailarines de tango, teniendo por escenario de sus habilidades coreográficas, los patios de los conventillos, las romerías populares o los bailongos de medio pelo, donde el elemento popular era exclusivo.
 
En los últimos años del siglo pasado, donde nuestros biografiados habían iniciado sus andanzas noctámbulas, el tango era viejo conocido de las clases populares y era ejecutado por músicos anónimos. Para aseverar nuestro concepto, transcribimos fragmentos de una nota periodística de mayo de 1896: "Provistos de flautas, violines y guitarras y al son de un ruidoso tanguito criollo y compadrón, caminaban esta mañana en grupo por la calle de Paso, media docena de individuos alegres". Otra. En los bailes de carnaval de 1898, un cronista apunta: "Las orquestas no han alterado sus programas. Se oyeron las empalagosas habaneras de costumbre... malas, los tangos con quebrada y vericuetos, las mazurcas compadronas y los valses de circo de vida perdurable".
 
Conste que estamos hablando del siglo pasado y el género estaba perfectamente definido, "tango criollo" y "tango con quebrada", lo que indica no ser una rareza, pues a dos años de diferencia entre una nota y otra, pu­blicada en distintos periódicos, cada cronista sabía de lo que se trataba.
 
Ubicada la época, aportaremos algunos datos de los personajes nombrados por Cadícamo, dejando constancia que los mismos fueron hallados en la sección policial de los diarios y en los libros de comisaría; por lo tanto lo que expondremos serán hechos y sucedidos en el submundo del delito.
 
TRAVERSO
 
JOSÉ TRAVERSO (a) "Cielito", autor de la muerte de Juan Carlos Argerich, hecho ocurrido en la madruga­da del 22 de diciembre de 1901 en el kiosco de Avda. Sarmiento y Vieytes (hoy Adolfo Berro), propiedad de Aqui­les Giardini. (Ver nuestro trabajo "La cosa fue en el 'Tambito' allá por el 900", publicada en Club deTango N° 11, pág. 18/21).
 
La responsabilidad de "Cielito" en el homicidio de Argerich, como las circunstancias que rodearon al mismo y sus derivaciones posteriores, fueron expuestas en la nota citada, por lo cual prescindiremos de su reiteración.
 
Los Traverso fueron ocho hermanos, hijos de Agustín Traverso y María Stagno, quien falleció el 31 de marzo de 1906. Los varones fueron: Constancio, casado con Adela Gente; José "Cielito", Luis "Yiyo" y Félix "Felicín" y las mujeres, Luisa, casada con Luis Landoni, Florinda casada con José Leoni, Benedicta casada con Alfredo Baré y Palmira casada con Alejandro Gianoni.
 
CONSTANClO, el mayor, fue hombre de confianza del doctor Benito Villanueva y tuvo comité aliado del Mer­cado de Abasto, Anchorena 666, domicilio donde fueron velados sus restos el 31 de agosto de 1917, sobreviviéndole sus hijos, María Elena, Alberto, Luisa, Raúl, Nelly y Jorge. Falleció frisando los 50 años de edad.
 
JOSÉ: A quien le perdemos todo rastro luego del episodio del "Kiosquito", fue indultado en fecha que desconocemos (¿1904/1905?) radicándose en el Depar­tamento de Tacuarembó, República Oriental del Uruguay. Al fallecer su madre, marzo de 1906, participa del mismo como ausente, por lo que suponemos se hallaba en el exilio, estando presente en el sepelio de su hermano Constancio, indicio que se encontraba en Buenos Aires en setiembre de 1917.
 
LUIS o ALBERTO "Yiyo", amigo y protector de Carlos Gardel, quien quedó a cargo del café O 'Rondeman cuando su padre se alejó del mismo (sospechamos que via­jó a Italia), sito en Laprida 524 (luego Agüero), donde halló la muerte el 22 de julio de 1923.
 
FÉLIX "Felicín", el menor de los varones y al pare­cer de "pocas pulgas" por lo que vamos a relatar. El lu­nes 1° de junio de 1903, se presentó en horas de la madrugada al agente de facción en la esquina de Callao y So­ler, el sujeto Domingo Escopeta en completo estado de ebriedad, manifestándole que noches anteriores fue arroja­do del café de Laprida y Humahuaca. luego de haber tomado unas copas, por el hijo del dueño de apodo "Felicín" y herido por éste en el brazo izquierdo con una navaja. Requerida su presencia en la comisaría 11a. negó la imputación, quedando en libertad por falta de mérito.
- El lunes 15 de agosto de 1904 es remitido por la seccional 5a. en averiguación a la Comisaría de Investigaciones, de donde informan que no registra antecedentes. En la filiación declara tener 18 años.

El domingo 5 de mayo de 1907, alrededor de las 9 de la noche, comete un homicidio en la persona de Francisco Gattadi, quien de testigo ocasional de un altercado entre otras personas, resultó la víctima fatal. A la hora indicada, en el interior del café de Agustín Traverso, penetró el joven Luis Bosco pidiendo un café a uno de los dependientes; como tardara en ser atendido le hizo el reclamo al mozo Héctor Barranquelle, con quien por tal motivo tuvo un cambio de palabras, dando éste puso fín a la cuestión aplicándole una bofetada en la cara.
 
Bosco, en lugar de responder la ofensa, se dirigió a su domicilio poniendo al tanto de lo ocurrido a su hermano Francisco, persona bien reputada en la zona y mayorista del Mercado Proveedor, quien se apersonó al citado café para aclarar lo sucedido.
 
Al entrar encontró sentado alrededor de una mesa al mecánico Francisco Gattadi y acercando una silla compartió la misma, al tiempo que llamaba a Félix Traverso para que le explicara que había pasado con su hermano. Félix contestó que no había pasado más que un cambio de palabras y señalando a Gattadi, agregó:  - "Si éste quiere puede decir la verdad de lo ocurrido". El mecánico sin inmutarse respondió que el mozo Barranquelle le dio una bofetada a Luis; por toda respuesta, Traverso tomó una azucarera y se la arrojó con fuerza a Gattadi, quien replicó la agresión tirándole la taza de café que tenía en la mano, la que fue a estrellarse en la frente de su atacante.
 
Se produjo el tumulto consiguiente y en medio del desorden se escuchó un grito de Gattadi quien huyó despavorido hacia la calle, ni bien traspuso el umbral cayó sobre la vereda en medio de un gran charco de sangre. La muerte fue instantánea, pues la herida producida por arma blanca le había atravesado el pulmón. Tras cometido el hecho, Traverso fugó sin poder ser detenido por la policía, presentándose en forma espontánea ante el juzgado de instrucción del doctor Frías, el viernes 10, declarando en la indagatoria que no tuvo participación en el homicidio, desconociendo a su vez quién fuera el autor. Quedó detenido e incomunicado en la alcaidía del Departamento de Policía y a disposición del juez interviniente, ignorando nosotros las derivaciones del caso. A partir de allí nunca más hallamos su nombre. Como dato diremos que en el sepelio de "Yiyo", participaron del mismo las cuatro hermanas mujeres, por lo que es de suponer que tanto "Cielito" como "Felicín" habían fallecido.

EL CORDOBÉS

JOSÉ o JUAN OVIEDO (a) "El Cordobés". Re­gistrado como L. C. y retratado en la galería pública con el N° 700.
- El viernes 24 de agosto de 1900, el comisario de la sección 31a. comunica su detención acusado de robar una montura completa a D. Julián Casares; en la misma declara ser oriental, de 41 años, con 5 de residencia en el país, casado, carrero blanco, analfabeto y domiciliado en Hondu­ras 1676. Por la misma causa y en la misma fecha, la jefatura de policía ordena su captura en la orden del día y al dar su filiación dice que es argentino, como de 40 años, bajo, regular, hoyoso de viruela y tiene una cicatriz en la cara.
- El jueves 4 de febrero de 1904, se toma en pelea armado de cuchillo contra tres individuos que lo enfrentan con palos y sillas; en la trifulca hiere a uno en la mano y a otro en la nariz. Al día siguiente es detenido por Personal de la comisaría 23a. donde le hacen sumario por agresión con armas y lesiones.
(Continúa en 2a. Parte - El Noy)


(Publicado en la Revista "Club de Tango" – N° 18, Marzo/Abril de 1966)

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